Geografía del litoral sur: por qué elegimos cada playa
Geografía del litoral: por qué elegimos cada playa
De las pampas gaúchas al mar y montaña de Florianópolis: cómo cambia el paisaje a medida que se sube por la costa.
Así como Argentina está dividida en provincias, Brasil está dividido en "estados". Entender esa geografía ayuda a entender por qué elegimos unas playas más que otras cuando viajamos en auto.
Acre, Alagoas, Amapá, Amazonas, Bahia, Ceará, Espírito Santo, Goiás, Maranhão, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Minas Gerais, Pará, Paraíba, Paraná, Pernambuco, Piauí, Rio de Janeiro, Rio Grande do Norte, Rio Grande do Sul, Rondônia, Roraima, Santa Catarina, São Paulo, Sergipe, Tocantins, y un Distrito Federal donde está la ciudad de Brasília.
A su vez, estos estados están agrupados en regiones:
Quienes viajamos en auto, la gran mayoría vamos a los estados de la región sur; algunos se aventuran a la región sudeste, y unos pocos a otras regiones. Acá nos vamos a concentrar en el litoral: la parte costera de los dos estados del sur, Rio Grande do Sul y Santa Catarina, y de ahí en adelante.
Rio Grande do Sul: el litoral más parecido al nuestro
Rio Grande do Sul es famosa por sus pampas: la cultura gaúcha es prácticamente igual a la nuestra, con vestimentas, bailes y modos de hablar similares. La geografía del estado gaúcho también se parece mucho a la costa de nuestras pampas: playas extensas, corrientes y vientos del sur, paisajes bajos de llanura y médanos costeros. Lugares como Tramandaí son un buen ejemplo: el paisaje no es muy distinto al de la costa atlántica argentina.
Por eso mucha gente del interior viaja justo a este litoral: es el mar más cercano que tienen. A alguien de Posadas, por ejemplo, le queda más a mano cruzar a Rio Grande do Sul que bajar hasta la costa argentina.
La excepción dentro del estado es Torres, con playas flanqueadas por paredones y torres de roca — el único lugar de Rio Grande do Sul con acantilados, distinto al resto de la costa gaúcha, pero sigue siendo similar a algunos lugares de nuestra costa.
Donde el paisaje empieza a cambiar: Laguna en adelante
Del lado de Santa Catarina, el litoral sur todavía conserva algo de ese paisaje bajo, aunque ahí las montañas del oeste ya están bastante más cerca. Es a partir de Laguna cuando el paisaje empieza a cambiar de verdad: aparecen bahías formadas por penínsulas rocosas con pequeñas elevaciones. Ya en Imbituba, Ibiraquera, Garopaba y Palhoça esto se nota mucho más, pero Florianópolis es otra cosa.
Florianópolis: mar y montaña
El Morro do Ribeirão, en el sur de la isla, tiene 532 metros de altura; la altura media de toda la isla supera los 90 metros. Eso hace que cada playa, cada bahía, esté rodeada de montañas. Por eso, cuando nos preguntan "¿qué te gusta más, la playa o la montaña?", la respuesta siempre es la misma: Florianópolis — mar y montaña.
Y eso no se limita a la isla: si nos movemos a la "Grande Florianópolis" en el continente, el Morro da Cambirela tiene 1.052 metros, y el cordón montañoso al que pertenece es visible desde casi todas las playas de Florianópolis (excepto las que dan al este), dándoles ese marco de mar y montaña que es una de las principales razones por las que la gente elige ir ahí.
Este tipo de geografía favorece bahías pequeñas donde el agua eleva su temperatura y queda más tranquila, lo que las convierte en lugares más seguros para familias con chicos pequeños.
Este paisaje que mezcla mar y montaña no es exclusivo de Florianópolis: también se ve en ciudades cercanas como Governador Celso Ramos, Bombinhas, Porto Belo, Balneário Camboriú, Itajaí, Navegantes, Penha, Barra Velha, Barra do Sul, y un poco en São Francisco do Sul.
Florianópolis y Camboriú: la comparación que ayuda a entenderlo
Hablar de Florianópolis y Camboriú es como hablar de la ciudad de Córdoba y Villa Carlos Paz. Tanto Florianópolis como Córdoba son sede de gobierno provincial/estadual, y Balneário Camboriú y Villa Carlos Paz son ciudades turísticas a menos de 50 km de la capital. Camino a Camboriú se pasa por Gov. Celso Ramos, Bombinhas, Porto Belo e Itapema — todas ciudades distintas, cada una con sus propias playas.
Más al norte: Paraná, São Paulo y Río de Janeiro
Después se llega al estado de Paraná, donde Matinhos vuelve a tener un poco de esa mezcla de montaña y mar, y Ilha do Mel también tiene lo suyo. A partir de acá las distancias empiezan a jugar en contra, pero si se logra llegar al litoral de São Paulo o de Río de Janeiro, de nuevo aparecen bahías cerradas, montañas y mar combinados a la perfección — aunque eso ya es región sudeste.
Lugares que vale la pena conocer en el litoral paulista y carioca: Santos / Guarujá, Cocanha (municipio de Caraguatatuba), Ubatuba, Paraty, Angra dos Reis (Ilha Grande), Río de Janeiro, Niterói, Ponta Negra, Saquarema, Arraial do Cabo, Cabo Frio y Búzios.