De Bariloche a Camboriú en el Toyota Corolla: 7.670 km de sensaciones
Pablo y su señora salieron de Bariloche sin destino y terminaron en Bombas, Bombinhas, Mariscal y Camboriú. 7.670 km, Beto Carrero, una tormenta histórica en Maravilha y buenas noticias tres semanas después.
Vuelta: Camboriú → BR-282 → Dionísio Cerqueira → Bernardo de Irigoyen → San Vicente → RN14 → Buenos Aires → Bariloche
Noviembre de 2013. Salimos con el fiel Toyota Corolla 99 sin destino: éramos solo mi señora y yo. La idea era recorrer las costas de Argentina y por el camino dijimos: “¿y si vamos a Brasil?” — “no, que es lejos, el cambio, la nafta...”. Ya con destino decidido, el primer día recorrimos los primeros 1.600 km hasta Buenos Aires, compramos 500 reales y a las 11 de la mañana del día siguiente, GPS en mano, arrancamos a las rutas desconocidas.




Por la BR-290: el consejo del motero argentino
Tomamos la RN 14 hasta Paso de los Libres. Ya en la frontera, mientras sacaba dudas, apareció un argentino con una moto patente brasileña: “Andá tranqui, ojo con los pardais (radares) por la 290 — máxima 80 km/h”. Me quería matar. Sabía que eran como 600 km hasta la BR-101.


A las 4 AM pintó el cansancio. Paramos en una estación de servicio Petrobras y mudamos el baúl a los asientos delanteros para hacer cama. Con 3 horas de sueño, la luz del día y la expectativa de caminos nuevos: a arrancar.


Bombas, Bombinhas y Mariscal
Alrededor de las 16 llegamos al paraíso. Entramos a Porto Belo y recorrimos Bombas, Bombinhas y Mariscal. Luego volvimos a la oficina de turismo, donde muy amablemente nos explicaron todo. Con el mapa en mano descubrimos que estábamos a solo 40 km de Camboriú.




Camboriú: llegada de noche, caipis y costanera
Arrancamos a las 21 hs. Nos equivocamos y dimos muchas vueltas, pero desde un morro se vio toda la costanera y dijimos: “ahí vamos”. Llegamos alrededor de las 11 de la noche y caminamos por la playa iluminada con la Isla das Cabras al fondo. Todo un sueño.


Luego de dos días y medio de viaje nos desmayamos del cansancio en el Hotel Master (barato y cómodo). Al día siguiente: centro, playas, negocios y por la noche a la peatonal a tomar caipis — perdí la cuenta de cuántas tomamos.


Beto Carrero: la deuda pendiente con el Italpark
El cuarto día fuimos al Beto Carrero, super recomendable. Y me di el gusto de subirme a la Star Mountain: es la montaña rusa que estaba en el Italpark porteño (se llamaba Corkscrew). Nunca me pude subir de chico porque era muy pequeño, y en ese parque transcurrió toda mi infancia con mi abuelo. Sueño cumplido.




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La vuelta: tormenta histórica y neblina
No quería volver a recorrer la BR-290 a 80 km/h, así que decidimos regresar por Dionísio Cerqueira — más kilómetros por Argentina pero menos en Brasil. Cerca de Maravilha, ya de noche, se largó a llover de una manera que jamás vi en mi vida. No se veía nada. Bajé a la banquina y encaré al campo para alejarme de la ruta. Nos refugiamos unas horas en una estación de servicio hasta que paró.


Nos atacó la neblina pero comparado con la lluvia era un lujo. Así llegamos a Bernardo de Irigoyen: cargamos nafta, comida, visitamos el casino y seguimos hasta San Vicente donde dormimos nuevamente en el auto. Al día siguiente un piquete, un rodeo por campos enlodados de tierra colorada, y luego la RN 14 a Buenos Aires. A la mañana siguiente, tempranito, de vuelta a Bariloche.


Recorrimos 7.670 km de puras sensaciones. Y como si fuera poco, a las 3 semanas nos enteramos que mi señora estaba embarazada (todavía desconfío de la amabilidad del muchacho que me servía las caipis😂). Relatar esta historia fue como hacer el viaje nuevamente.
Como anécdota: después de la travesía conocimos EAB (blog y face). ¡De cuánta ayuda hubiese sido conocerlos de antemano!
Toyota Corolla 99 • 7.670 km • Una semana
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