ALBERTO CUENTA SU VIAJE HASTA BAHIA EN AUTO!
Salimos de madrugada y, después de cruzar a Brasil por Bernardo de Irigoyen, subimos hacia Minas Gerais y bajamos hasta Corumbau, en Bahía, donde acampamos 20 días en un lugar casi virgen. Quien quiera encontrar un sitio así, que se anime.
Salimos el 3 de enero alrededor de las 5.30 de la mañana. Tras unos 1200 km hicimos noche en San Pedro, Misiones, y a la mañana siguiente ingresamos a Brasil por el paso Bernardo de Irigoyen – Dionisio Cerqueira. Ya en Brasil tomamos la BR-280 hacia Mafra, empalmamos la BR-116 hacia Curitiba y seguimos rumbo a São Paulo. Pensábamos parar en Registro, pero seguimos unos 50 km más, dormimos en el auto en una estación de servicio. Conviene mirar antes la ruta vía Bernardo de Irigoyen y armar el recorrido en el mapa y calculador de rutas.
Por las ciudades históricas de Minas
En la tercera etapa fuimos hacia Congonhas, Minas Gerais, donde está una gran obra del escultor Aleijadinho: los 12 Profetas, considerada el mayor exponente del barroco brasileño. Por una reciente inundación cambiamos el plan y, tras visitar la basílica, dormimos en una posada sobre la BR-040. Modificamos el itinerario por las lluvias y fuimos hacia Belo Horizonte y Teófilo Otoni, donde dormimos en el SESC (muy buen lugar con cochera, aire, wifi y desayuno, R$106). Al día siguiente salimos para Itamaraju, ya en Bahía, sobre la BR-101, desde donde sale la ruta a Corumbau.
Corumbau: 20 días en un sitio casi virgen
Llegamos a Itamaraju cerca del mediodía e hicimos compras en el supermercado (nos lo habían sugerido porque en Corumbau hay poco y caro). Desde ahí hay unos 10 km de asfalto hasta Guarani y luego una ruta de tierra en aceptable estado; recorrimos unos 50 o 60 km y por fin llegamos a Corumbau, donde acampamos 20 días disfrutando de tan maravilloso lugar.
Acampamos en Villa Segovia, una agradable posada con buena área de camping. Las cabañas están bien equipadas (algunas con aire, ventilador de techo, hasta 5 personas); el camping tiene cuatro baños, dos chuveiros y tomas de 220 V. En el restaurante, abierto también a no huéspedes, se comía pescado con arroz, feijão y ensalada (precios de época). Hay otras opciones: Corumbau, Toca do Veludo, Do Lourinho y, hacia Ponta de Corumbau, posadas “boutique” de alto nivel.
Para quien tenga tiempo y guste de lugares históricos, vale aprovechar el viaje para visitar las ciudades de Minas Gerais: Ouro Preto, Mariana, São João del Rey y Tiradentes (esta última parece un museo viviente, con un antiguo trencito a vapor). Y a disfrutar de la gastronomía mineira: imperdible el pão de queijo, y Minas produce las mejores cachaças.
Siempre viajamos solos, sin otros autos, y nunca tuvimos ningún problema de inseguridad; hemos dormido en el auto en estaciones de servicio y también acampado, sin reservar hospedaje. Ya anduvimos por 14 estados brasileños. ¡Ojalá alguno se anime! Saludos a todos. — Alberto.