De Sarmiento (Santa Fe) a Porto Belo: volver al lugar mágico
Volvimos a Brasil después de muchos años. Salimos desde nuestro Sarmiento, Santa Fe, junto a otras familias amigas, rumbo a Porto Belo, cruzando por Santo Tomé – São Borja y bajando despacio por las sierras. Este lugar sigue siendo mágico para nosotros.
De Sarmiento (Santa Fe) a Porto Belo: volver al lugar mágico
Cruce por Santo Tomé – São Borja, sierras y la península de Porto Belo
Hacía desde 2004 que se nos postergaba el regreso, y visitando el blog nos sacábamos la nostalgia de encima. Este febrero por fin partimos. Salimos de Santa Fe hacia Paraná, usamos el paso de Santo Tomé – São Borja y, a través de las sierras y despacio, llegamos a destino. Dormimos en Lagoa Vermelha, en el Park Hotel, buenísimo, y disfrutamos de buenas rutas (salvo el tan comentado tramo de Entre Ríos) y vistas maravillosas. Conviene mirar antes la ruta vía Santo Tomé – São Borja y el mapa y calculador de rutas.
Porto Belo, un lugar mágico
Esta es la primera vez que vamos sin nuestros hijos, ya grandes, y lo disfrutamos distinto. Todo creció alrededor de Porto Belo, pero se conservan la edificación típica y la idiosincrasia de su gente, sumados a poblados como Araçá, Santa Luzia o Zimbros, imposibles de dejar pasar para quien visite la península.
Dónde nos alojamos
Siempre nos alojábamos en el camping Dolce Vita, en el centro y a metros del mar, pero hace un par de años permanece cerrado, lo que perjudicó a comerciantes y pobladores por la cantidad de turistas (sobre todo argentinos) que recibía. Esta vez desdoblamos la estadía. Primera recomendación: Amarras, un complejo de departamentos atendido por su dueño Nicolás, un argentino excepcional; te alojás prácticamente con los pies en la arena, pegado al trapiche donde arriban las balsas de los cruceros. Después estuvimos en la Posada do Porto, también frente a la playa, cerca del puerto de los piratas.
Esta vez ni se nos cruzó por la mente visitar Camboriú o Floripa; con eso les digo todo. Y no puedo dejar de mencionar lo bien que se portó nuestra EcoSport: una delicia subir y bajar trillas en los morros. Solo se nos complicó con el gasoil a la ida, porque del lado brasileño costó conseguir aditivado en los primeros kilómetros.
Un abrazo, y perdón si me extendí... ¿por qué será? — Adriana y Tato.
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