Encantado y su Cristo Protector, más alto que el de Río
El Cristo Protector de Encantado, en Rio Grande do Sul, ya está inaugurado y hoy es más alto que el Cristo Redentor de Rio de Janeiro. Acá te contamos qué hay en el lugar hoy, cómo llegar y, si te interesa, también nuestra propia historia conociéndolo.
El Cristo Protector de Encantado es una estatua de 43,5 metros de altura en total: 37,5 metros de figura sobre un pedestal de 6 metros, con una envergadura de brazos de 39 metros. Está ubicado en lo alto de una colina en la región del "Vale do Tacuarí", con una vista panorámica de 360 grados sobre la ciudad de Encantado. El complejo se inauguró oficialmente el 6 de abril de 2025, tras ser financiado con donaciones de la comunidad y empresas privadas, sin fondos públicos.
Hoy el complejo incluye varias áreas para recorrer: la Capela (capilla de oración), un mirador (Mirante), la Fonte dos 12 Apóstolos, el Monte das Oliveiras, el Caminho dos Salmos, la Fonte das Oito Bem-Aventuranças, una Praça de Alimentação y una tienda de souvenirs. El acceso al complejo tiene un valor de entrada (varía según edad), y el ingreso al "Coração" (la zona más próxima a la estatua) se paga por separado. Se puede visitar de martes a domingo y feriados nacionales, de 9 a 17 h. Toda la info de entradas y horarios está siempre actualizada en el sitio oficial: cristoencantado.com.br
Para visitarlo en tu camino a las playas, deberías desviarte de la BR 287 unos 65 km, pero no te preocupes, hay mucho para ver en la zona y vale la pena el desvío. Una ruta posible: tomás la BR 287, pasás por Santa María, y 28 km luego de pasar por la ciudad de Santa Cruz do Sul, a la altura de Venâncio Aires, abandonás la BR 287 y empalmás la RST 453 hasta Lajeado; ahí seguís siempre recto aunque la ruta cambia de nombre a RS 130, hasta llegar a Encantado. Ese tramo de ruta es bellísimo, con la naturaleza y el río cercano siempre presentes.
Nuestra visita en marzo de 2023
En marzo de 2023 tuvimos la oportunidad de ir a conocer el Cristo Protector de Encantado, pero en ese momento no todo salió como esperábamos.
En ese entonces la estatua todavía estaba en obras. Aun así, ya se notaba lo impresionante que iba a ser tanto por su tamaño como por su belleza: desde la base de la colina se apreciaba la majestuosidad de la figura, elevándose hacia el cielo como protegiendo toda la ciudad de Encantado.
Tomamos la BR 287, pasamos por Santa María, y 28 km luego de pasar por la ciudad de Santa Cruz do sul, a la altura de Venancio Aires, abandonamos la BR 287 y empalmamos la RST 453 que nos llevó hasta Lajeado, allí continuamos siempre recto aunque la ruta cambió de nombre y pasó a llamarse RS 130. Finalmente llegamos a Encantado, una ciudad pequeña pero con lugares muy interesantes para visitar y en donde vale la pena hacer noche, pero no era nuestro caso así que nos dirigimos directamente al Cristo sobre la montaña que ya se veía desde lo lejos. Comenzamos la subida, expectantes y viendo el Cristo cada vez mas cerca. Finalmente, cuando solo nos faltaban 400 metros para llegar, no pudimos avanzar mas.
El auto estaba muy cargado, 4 pasajeros adultos y todo el equipaje, y el camino aún estaba en construcción y tenía un tramo de ripio muy empinado, el auto no logró subirlo. Quisimos cambiar de chofer, pero la persona que venía manejando ya estaba muy nerviosa por las maniobras y patinazos en el ripio, así que finalmente, luego de una larga deliberación, iniciamos el regreso, habiendo visto la espalda del Cristo muy de cerca, pero inalcanzable. Los creyentes dirán: Cristo no quiso que lleguemos, pero nosotros queríamos llegar, así que quedó la promesa de volver cuando la ruta estuviera terminada. Las vistas desde el camino ya eran espectaculares. No podemos mas que imaginar la belleza de la vista desde ese lugar, ahora que el complejo ya está completo.
Les dejo un time-lapse de la aventura en donde pueden ver que el tema fue nuestro nomás, otros vehículos sin tanta carga y con conductores mas experimentados pudieron superar el obstáculo.
En resumen, el Cristo Protector de Encantado es un monumento impresionante que vale la pena visitar. Además de su belleza y su vista panorámica, tiene un significado especial para la comunidad local y es un lugar ideal para reflexionar y encontrar la paz interior. Hoy, con el complejo terminado y todas sus áreas abiertas, no hay excusa para no subir hasta el final.
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